Blogia

princesadehielo...

Y es que muchas veces la gente no tiene razón

Dicen que las sonrisas son de mentira,
que la realidad es un hecho
y que las lágrimas se olvidan.

Dicen que el amor dura tres años,
que es una reacción química,
una ilusión, un engaño.

Dicen que que nada es perfecto,
que todo encuentra su final
que no basta con desearlo.

Dicen que la confianza asusta,
que los besos pierden la magia
y los abrazos su sentido.

Y yo en un primer instante les creo,
a veces parece que tienen razón...

Luego le miro a él
y pienso que no pueden estar más equivocados.

Y es que muchas veces la gente no tiene razon...

Estoy cansada...no, mejor, estoy harta de...

De que la historia se repita.

De hacer las cosas por amor al arte.

De la gente hipócrita.

De las indirectas y de los cotilleos.

De la gente que no sabe lo que dice, pero no se calla tampoco.

De las frases que se quedan a la mitad.

De las intenciones.

De no tener tiempo de nada.

De hacer planes para nada.

De ti.

De ella.

De los desplantes.

De la gente orgullosa.

De la gente envidiosa.

De la gente mala.

De que no te des cuenta de nada.

De intenta odiarte y saber que no puedo.

De que me prometan cosas que sé que no son verdad.

De creerme todo.

De estar sola.

De que las cosas nunca salgan como esperaba.

De guardarme las lágrimas.

De guardarme el mal genio y las ganas de gritar.

De que a nadie le parezca bien nada de lo que hago.

De ver la misma cifra en la cartilla del banco.

De que se presuma de sinceridad cuando todo es un engaño.

De que hablar las cosas no sirva para nada.

De escuchar la misma canción durante ocho horas.

De que no me llames.

De no verte. De echarte de menos. De pensar en ti.

De querer lo que no puedo tener. De no querer lo que tengo.

De ser una parte de un todo y nunca llegar a estar completa....

 

Si tu me dices ven....lo dejo todo...

 

A mitad de camino entre ninguna parte y el olvido, con la cabeza apoyada en la pared y la mirada perdida en el reflejo de su rostro en la ventana. Ella está triste.

Se acuerda de él. A su modo, era perfecto. No la impedía amar y se permitía amarla sin reparos. Ambos sabían que las fronteras no las ponían ellos, ambos sabían que la realidad no era posible para sus besos. De un modo imposible, era mágico. No era real, no, pero la realidad siempre duele... aquello dolía, pero era un dolor agradecido, como si de un sueño se tratase...

En las manos guardaba la sensación de una caricia. Una caricia lícita, reciente... una caricia diferente. Aquella caricia quemaba en sus manos como aceite hirviendo. ¿Un préstamo de la casualidad? Vivir de prestado ya no era suficiente…

Con él sus grandes prohibiciones, su distancia premeditada y asumida. No se pertenecían, pero aceptaban de mutuo acuerdo olvidarlo en momentos escogidos con delicadeza. Sin ser lo que deseaba, era cómodo y placentero. Aprendió a no pensar más allá del momento. Comprendió que solo tendría aquellos instantes para poseerle y el futuro no importaba mucho más que nada.

Se cansó. El tiempo abrió sus ojos como si de una palanca se tratase y ella se quedó ciega ante tanta luz. La verdad deslumbraba sus retinas apagadas. Tanto engaño, tanto silencio, tanta oscuridad... ¿qué conservaba? Canciones y recuerdos, tristeza envasada al vacío, lágrimas en tarros de cristal... Él se había esfumado.

Aquella noche su reflejo taciturno en la ventana era un pasado tratando de ser presente y con pánico al futuro. Era un espectro, una ilusión. Tocaba las caricias que sus manos conservaban intactas y sentía que nunca volvería a ser como imaginó que sería algún día. Todo estaba perdido y, quizás, ella nunca sería más de lo que él le había hecho ser.

Hoy los miedos han amanecido conmigo de nuevo. No soy siempre tan valiente como quisiera. No me importa desnudar mi mente para ti, pero eso no es valentía: soy simplemente yo. El tiempo se ha vuelto prescindible, meramente notarial, números aleatorios carentes de significado... Los hechos, los momentos, los deseos van decidiendo... Me da miedo no encontrar un sustantivo que derrame estas sensaciones en papel. Me da miedo no saber qué forma tengo en tu mente, qué piensas, qué sientes... Me da miedo que este miedo irracional e incomprensible me ate de pies y manos a la realidad y no me deje escapar contigo a ese mundo del que tanto hemos hablado...Asi que sólo se puede hacer una cosa: si tú me dices ven....lo dejo todo...

 

 

Y tengo miedo...

 

Siempre he intentado hacer las cosas bien, no sé, estar en el sitio adecuado en el momento preciso. Y llega un día y descubro que no hay lugares adecuados, que no existe el instante preciso... que lo más perfecto es una casualidad bien entendida... con la persona adecuada...y es entonces cuando te miro a los ojos y tengo miedo y no puedo hacer otra cosa que romper a llorar como hoy, porque me doy cuenta de que podria volver a enamorarme locamente de ti...

Como los olivos (para que no desaparezca la sensación...)

¿Y....?

- Ella enumeraba: ”A las siete de la mañana cuando me despierto y miro a mi lado vacio de la cama. A las ocho cuando yendo en el coche ponen esa canción que tantas veces hemos escuchado. A las ocho y cuarto mientras me tomo el café en el bar y leo el diario. A mitad mañana. A la una y cuarenta, cuando volviendo a mi casa a comer paso por delante de la tuya. A las tres cuando empiezo a ver el resumen del telediario antes de volver al trabajo. A las cinco, cuando hago mi break y salgo a fumarme el cigarro. A las seis de la tarde, cuando era mi momento de enviar el mensaje del día. A las seis y media cuando salgo de trabajar. A las ocho de la tarde. A las once menos cuarto, cuando me siento por fin en el sofá y me apetece tanto hacer un masaje de pies. A las once y media cuando pienso donde estaba yo hace justo un año. A las doce, tras deshacer la cama y meterme en ella. A las doce y treinta y uno mientras sueño despierta. A las doce y cuarenta, cuando por fin me he quedado dormida.”

- Y el pregunto: “¿Qué cuentas?”

- Ella contestó: “Las veces que hoy he pensado en ti.”

- Y el dijo: “Entonces yo lo tengo fácil, solo una: todo el día…”

- Ella pregunto: ”¿Y….?”

Y ahí acabó todo….

No es necesario olvidar..

Siempre se intenta olvidar, yo hace tiempo intenté olvidar también. El olvido siempre es la primera opción, quizás en un momento dado parezca que sea la única opción que merece la pena... pero tarde o temprano, te das cuenta de que el olvido es imposible. No se puede olvidar de un modo absoluto, es lo que he aprendido.

Dejé de querer olvidar el día que comprendí que no era necesario olvidar para seguir con mi camino. Los recuerdos son los que nos arropan cuando nuestro alrededor se congela y la temperatura desciende hasta helarte el alma. Aquellas noches de estrellas y besos imposibles vuelven a mi para recordarme que, en cierta ocasión, me permití sentir sin miedo alguno. No importa que ya no pueda ser, no importa que nunca más sea... porque siempre sabré que, en cierta ocasión, fue... fuimos.

No hay que proponerse olvidar, hay que disponerse a ello... y el olvido llega solo. No será un olvido radical, no será completo ni pleno, de hecho necesitamos recordar, porque esos recuerdos formaran siempre parte de nosotros. Será un olvido leve, invisible, imperceptible... será como menos te esperes que sea. Un día sus ojos, su voz, su aroma, su risa... un día todo lo que amaste te sabrá a pasado y solo podrás sonreir al recordar que un día fue presente, pero ya no lo recuerdas igual porque tú ya no eres quién fuiste entonces, pero sin embargo eres parte de lo que fuiste.

 

La distancia es olvido, el tiempo es olvido, la voluntad es olvido... date tiempo, distancia y voluntad para conseguirlo. Cuando menos te lo esperes, ya no te harán falta y serás fuerte de nuevo, estarás preparado para seguir siendo quién eras entonces... quizás comprendas que ya no eres quién fuiste y que nunca más lo serás... aprende ahora que nadie más que tu mismo tiene la solución a tus problemas….

 

 

Donde convergemos

"No existe eje de coordenadas capaz de ubicar nuestro punto de convergencia en el espacio. A dos millones seiscientos setenta y ocho mil cuatrocientos segundos del punto de inicio, además, resulta imposible situarlo en el tiempo.

Nuestro punto de convergencia, ese punto impropio dónde se unen las líneas imaginarias que trazamos con cada roce, pensamiento o realidad que vivimos, solo podría pertenecer al eje intangible que contiene los sentimientos y las miradas… porque existe en ese límite de la realidad, dónde ya no existimos.

Dónde convergemos no queda lógica, sensatez o coherencia. Se abre ante nosotros un abismo de besos por explorar y caricias por sentir. Desaparece el suelo bajo nuestros pies y nos encontramos flotando entre esa densa bruma que da forma a los sueños. Somos sin estar y, en un suspiro, dejamos de ser durante esa milésima de segundo que nos separa y nos junta con tanta fuerza que, el milímetro de piel que se escapa entre mi concavidad y la tuya, se vuelve la distancia más extensa que el deseo ha recorrido.

Convergemos en el punto que convierte mi piel en la parte de mi cuerpo que se vuelve tacto bajo tus manos. Dónde ni tú ni yo existimos por separado, solo es posible hallarnos dentro de un nosotros elevado al cuadrado. Un nosotros que ha dejado de ser pronombre para convertirse en un sustantivo con el significado implícito en cada una de sus acepciones. Una definición que no tiene palabras, solo sentimientos.

Dónde convergemos se halla el silencio que envuelve los secretos más íntimos, esos que solo un nosotros sustantivado conoce."

"....ese punto donde convergen los sueños, donde converge lo nuestro, donde convergemos...."

 

Hoy, hoy solo quería hablar de mi...

Llevaba varios días sin escribir, pero es que no quería precipitarme, no quería sentarme delante de la pantalla y empezar a escribir palabras huecas.

 

Algunas veces, después del día D, en momentos de autoanálisis he llegado a pensar que la vida me había enseñado una lección equivocada. Me ponía un mal ejemplo y me lo repetía tanto que terminaba por pensar que era la única verdad existente. Luego, trataba de aplicar el aprendizaje a todos los casos que encontraba por el camino. A fin de cuentas, era mi verdad. La única que había conocido. La que me ha hecho llorar y pensar que quizás no mereciera la pena nada más. Pero no existe ninguna verdad irrefutable y era posible que, por una vez en la vida, estuviera a punto de aprender la lección correcta. Esa que me hiciera sonreír y pensar que, tal vez, no fuera tan difícil ser feliz y en ello estoy, estoy aprendiéndolo y estoy sintiéndome realmente bien.

 

Una vez leí que, si deseaba resultados distintos, no repitiese los mismos pasos y es cierto. No quiero volver a andar el mismo camino, no reniego de él, de hecho yo soy ahora lo que soy por todo lo que he vivido, soy la suma de todo eso. Seria fácil probar a cerrar los ojos y dejarme llevar... no saber los pasos que doy y solo comprender el punto al que pueda llegar, pero cerrar los ojos implica perderse en un mundo irreal y el riesgo a sufrir es muy alto y yo ya he llegado a la conclusión de que los sueños los dejo para cuando me voy a dormir, ahora quiero vivir, quiero realidades, quiero certezas. Ahora he vuelto a nacer, tengo otra oportunidad y es un nuevo principio en mi vida, ya no quiero mentiras, espejismos y quieroynopuedo... Dice Ismael Serrano en una canción que el amor se encuentra antes si se busca, yo no salgo a buscarlo, no quiero hacerlo así, pero no cierro ninguna puerta, no quiero que llegue el momento en el que aparezca y por cualquier motivo no vea esa indicación. Sé que quiero y necesito volver a amar con locura, volver a entregarme al cien por cien, de dar, de ofrecer, de hacer planes, de sentarme a elaborar el mapa de mi futuro, pero no tengo prisa, quiero que la próxima vez sea para siempre, es quizás una utopía decir eso, pero si es mi intención. Los años aunque no quiera se echan encima como losas y la vida me dio otra oportunidad y en lo que pienso ahora es en como quiero vivir esta oportunidad, ahora estoy preparada, preparada para no volver a llorar más que por felicidad y todo eso está sólo en mi mano, yo soy la única que puede ser la artífice de ello y se que lo conseguiré. Yo soy la única que puede hacerlo, no puedo ni debo descargar esa responsabilidad en los demás. Puedo compartirla, de hecho deseo compartirla, pero todo empieza por mi.

 

Hay que ser maduro, he tenido que entender que hay una línea muy fina entre la libertad y la despreocupación... entre la diversión y la irresponsabilidad. Uno es mucho más que el ahora y de eso uno tiene que ser consciente. Uno es el mañana, lo que se terminará por ser, lo que otros serán por uno. No se está solo. Nadie está solo. Somos nosotros y el mundo que nos rodea. Somos nuestros actos y sus consecuencias. Somos lo que hacemos, lo que ofendemos, lo que decimos, lo que hacemos sufrir, lo que damos y lo que amamos... Somos el día de hoy, pero también somos el de ayer y terminaremos por ser el de mañana. No, no se trata del ahora. No se trata del momento o de la libertad. Se trata de saber, de actuar en consecuencia... de ser consciente de que todo repercute en todo. Hay actos que se encadenan sin que lleguemos jamás a darnos cuenta. Dicen que el aletear de una mariposa en Sidney puede provocar un terremoto en Tokio. Yo digo que, quién eres hoy, determinará quién serás mañana. Errores. Todos cometemos errores. Los errores tropiezan con nosotros constantemente. Los errores esconden consejos bajo su fría coraza. Pero nos enseñan a acertar. Leí muchas veces a Jorge Bucay escribir que sin el camino erróneo, no existiría el correcto. El problema de los errores es que algunos saben a miel. Se enredan en tu paladar y te tientan. Te hacen creer que no pueden ser malos, que no puede ser tan grave, que el fuego no siempre quema... y, al final, te abrasan. Te consumen por dentro. Eso lo entendí y no me arrepiento de mis errores, aprendí de ellos y por eso ahora estoy preparada, ahora puedo ser feliz y sobre todo hacer feliz.

 

Y ahora mis días son distintos, ahora cada uno de mis días es perfecto porque cada uno de ellos lo vivo como quiero hacerlo y acabo el día sintiéndome bien, tranquila y sabiendo que voy por el camino correcto, porque es el que he elegido y es un camino sin lagrimas, es un camino hacia mi felicidad, es el camino del que hace tiempo me desvié y que gracias a un cáncer he vuelto a encontrar…

 

Y aunque tú puedas estar como siempre implícito detrás de estas líneas, detrás de todas las líneas que escribo, porque tú ya formas parte de mi vida, de lo que fui, de lo que soy ahora y de lo que seré……Hoy, hoy solo quería hablar de mi…

Y la cuestión es que en el fondo tú tambien lo sabes

 

Lo sabes desde el primer momento. Puede que no te des cuenta, que pase más tiempo, pero la realidad es que desde el primer instante, lo sabías. De alguna manera, el principio de la historia de tu vida se perfila en tu mirada y ahí te quedas atrapado. Todo lo demás desaparece. Tu pasado, tu vida anterior, el camino que te ha traído hasta aquí... ya no están. Y tus pies comenzaron de nuevo. Y aprendiste a caminar de otra manera. Aprendiste a vivir.

Siempre hubo alguna historia que pareció definitiva, incluso la que has tenido durante muchos años. A mí me pasó. Yo lo creí, ¿sabes? Pensaba que había perdido la oportunidad de mi vida cuando la verdad era que esa oportunidad me perdió a mí. Me dejé la piel en una historia que nunca creyó en mí. Necesitaba entregarme por completo porque, en aquel instante, era mi verdad. Yo era aquella historia y mis circunstancias no eran más que las tuyas. Yo era el punto y final... y sí, también fui todos aquellos puntos y aparte. Puede que me rindiera o que, por primera vez, fuera lo suficientemente valiente para abrir los ojos. Salí de aquello y me tambaleé... pero no caí. Solo entonces fui. A veces hay que cerrar una puerta para poder abrir otra. A veces hay que entender lo que no se dice, hay que observar... hay que aceptar las derrotas y superar los errores. Tienes que dar un paso más y soltar el pomo que mantiene tu pasado abierto.

Y entonces, estás preparado. Me he pasado mucho tiempo tratando de entender todo esto y, cuando lo hice, me sentí absurda por no haberlo visto antes... era tan obvio. No te puedes enamorar si ya estás enamorada o enamorado. Puede que seas capaz de querer a alguien, de sentir deseo, de tener ganas de enamorarte... pero no te puedes enamorar. Puedes creerlo, puedes soñarlo... puedes, incluso, intentarlo. Y no lo conseguirás. Ya ves, hay cosas que necesitan un final para poder tener un principio. Una verdad jamás podrá cimentarse sobre una mentira. No la mía, al menos. Y te aseguro que, a largo plazo, la tuya tampoco.

Sin darte cuenta, lo sabes en el primer momento. Porque la miras y tus ojos ya no son los mismos después de haberte visto reflejado en los míos. Le sonríes y tu sonrisa ya no será la misma que antes de haber sonreído junto a mi. Y si le hablas, tu voz adquiere el tono que antes de conocerme no tenia.. Y tu destino se queda atrapado en ese principio, tu pasado no se ha cerrado y tu vida no la puedes reinventar junto a la suya porque ahora ya nada será igual, porque antes no me conocías....

Y no, claro que no lo entiendes... pero estoy segura de que antes o después lo entenderás…y quizás, solo quizás, aun no sea demasiado tarde para ti..

Dicen...

 

Dicen que un gran amor es aquel que te cambia completamente. Luego, se callan y no dicen nada más. Como todas las grandes afirmaciones, se queda en el aire esperando que la comprendas incondicionalmente. Y, sin duda, se trata de otra realidad condicionada por el receptor directo de los hechos. Es decir, solo es verdad si tú lo vives como si de una verdad se tratase. No obstante, creo que tiene mucho de cierto.

Un gran amor se mete en tu sangre, se adhiere a tu alma, empapa tus sentidos, se cuela entre tus huesos... juega con tu sonrisa, descontrola tu sueño, modifica tus suspiros, nubla tu vista, cambia tu forma de ver el mundo, te vuelve más y tambien menos, te pone boca abajo, te da la vuelta, te gira en círculos... un gran amor se introduce tanto en ti que, cuando quieres darte cuenta, ya no eres sin él... y, de un modo incomprensible, toda tu estructura ha cambiado para adaptarse al nuevo huesped.

Dicen tantas cosas del amor que, a veces, pienso que existe uno diferente para cada persona. Ni siquiera dos enamorados entienden el amor de la misma manera

Aunque tú no lo sepas, no necesité conocerte para enamorarme de ti. Aunque nadie lo crea, se puede amar una idea... una ilusión. Aunque parezca absurdo, sostener una mano es, en ocasiones, más valioso que dar un beso. Aunque ni yo misma lo entienda, mi corazón y mi vida dieron un vuelco la primera vez que escuché tu voz. Me inventé para ti mil nombres que nunca fueron el tuyo. Te pinté de colores que jamás rozarán tu piel por las mañanas al despertar. Soñé despierta, soñé dormida... y, con los ojos cerrados aprendí a ver tu rostro. Nunca fuiste tú y, sin embargo, supe quién eras nada más verte.

El amor es personal e intransferible. No existen termómetros o aparatos con capacidad de medir sus efectos, sus consecuencias, su magnitud... No existen motivos o razones para amar. No existen intereses o causas.

 Dicen que amar con los ojos cerrados, es amar ciegamente... que amar mirándote de frente, sería una locura. Yo quisiera que me amaran con locura…

Y a pesar de todo, sigo planeando...

 

He barajado la posibilidad de que en algún punto del camino me tropezase con algún cartel que indicaba qué camino debía seguir y que, por despiste, ignoré. Eso, al menos, me daría la certeza de que había algo esperándome y, aunque resulta absurdo, constituiría todo un alivio para mi destino.

Lo cierto es que la vida me ha demostrado que las cosas nunca salen como las has planeado. Yo, sin embargo, sigo planeando. Me gusta imaginar que aún tengo control sobre mi destino.

Di muchos pasos hacia el camino que conducia a mis sueños. Algunas veces di pasos a la derecha, otras veces a la izquierda, a veces iba todo recto, a veces andaba hacia atras. Equivocada o no, la realidad es que no llegue a conseguir ninguno de mis objetivos y a veces tengo la sensación de estar a kilómetros de distancia de ellos.


Creo que hay destinos que eligen a las personas y personas que eligen su destino. Queriendo ser de las segundas, terminé por ser de las primeras… y después todo resultó tan complicado como sencillo. Yo ya estaba atrapada aquí mucho antes de poder siquiera darme cuenta.

No me quejo. A fin de cuentas yo elegí ser feliz de prestado, yo elegí seguir adelante con un imposible, de lo único que me quejo es de haber creido en esa ilusión, en esa irrealidad, haber querido convertirlo en real, eso es lo que me dejó exhausta, sin aliento…


No hay lugar para el arrepentimiento aquí.. Sobrevivo porque aprendí a adaptarme con el paso del tiempo. Comprendí que no todo podía ser como yo lo había imaginado. Supe que había personas que corrían tras sus sueños dejándose los pulmones en el intento y había quién, por comodidad (llámese algo llevadero) o dejadez, se sentaba a esperar que algún sueño pasase los suficientemente cerca como para poder atraparlo sin tener que levantarse.

Mientras decido si fui yo quién se saltó el cartel o, simplemente, nunca existió, solo descarto la posibilidad de volver sobre mis propios pasos. Cada centímetro del suelo que pisé está aquí y ahora conmigo. Yo soy la suma de todo lo que he vivido. No podría deshacerme y volver a construirme sin que el resultado fuese distinto. Por conformismo o no, he descubierto que yo soy lo mejor que podría haberme pasado.

Un exceso...

 

Una cuchara compartiendo la comida, un llavero con dos mitades, una entrada de la Ópera, una pisada inoportuna después de un beso bajo un puente, una canción bajo el cielo de Sevilla, un aguacero y tus zapatos mojados, el ticket de un concierto de Alejandro Sanz, un bocadillo de tortilla frente al mar, el olor de tu coche, una caldereta de langosta, un “yaketu” con lagrimas en los ojos de reirnos, una luna llena en la playa, Ismael Serrano tu y yo cantándolo a viva voz ( te recuerdo Amanda…), una noche de Reyes, La Sirenita, ... un anochecer en Cádiz, San Lorenzo del Escorial, una comida china en la cama, cierto cinturon,... tu mirada, tu sonrisa, el dia 8 de septiembre, tus labios en mi cuello, escalofrios, El Codigo da Vinci, mensajes ocultos, miradas de soslayo, unquiero ynopuedo...... pensé que de verdad te había perdido para siempre pero, ¿sabes? El viento solo se lleva las palabras, los sentimientos son demasiados como para esconderlos... Una frase, esa pregunta: “¿Me quieres? Si, mucho…Pero mucho mucho?¿ Y harias cualquier cosa por mi?”...

 

Esta noche la Luna tenía las manos frías (no es de noche aun pero me gusta como queda la frase), yo estaba demasiado sola y tú demasiado lejos como siempre, hoy la vida me da otra oportunidad y los bichitos malos se han ido... permite que me exceda y no pida perdón por hacerlo... solo quise recordarte sin derramar una lágrima...

Navegando por tu espalda..

 

- ¿Sabes? Cada lunar de tu espalda me cuenta una historia.- dice ella mientras sus dedos se deslizan despacio sobre su piel - Éste de aquí me ha dicho que antes vivía en la espalda de una princesa que no dejaba de soñar.
- ¿Y qué le pasó a la princesa? – contesta él con curiosidad.
- Pues que un día encontró su sueño, y salió corriendo de palacio a perseguirlo y nunca volvieron a verla. – dice mientras sus dedos comienzan a trasladarse en busca de otro lunar.
- ¿De quién era éste otro?- señala él un lunar que tiene cerca del omoplato.
- Ese era de un guerrero samurai. Todos le temían y respetaban. – dice con solemnidad.
- ¿Qué fue de él?
- Se encontró con cierta princesa – ella ríe – tuvieron dos hijos y él terminó cambiando la espada por el biberón.
- ¿Y éste?
- Ese antes vivía en mi piel. – sonríe con picardía- Se pegó a la tuya un día que dormíamos espalda con espalda.
- ¿Y qué te cuenta?- dice él cogiéndola por la cintura.
- Dice que te quiero con locura.

Entonces él se da la vuelta y ella deja de contar lunares para empezar a contar besos….

 

On/Off

 

Muchas veces preferiría tener un interruptor que me permitiese desconectar, apagar el mundo y dejarme a solas con todo lo que comprendo y lo que me gustaría comprender. Pero no lo tengo... y no me queda más remedio que conformarme con el teclado de mi ordenador, una pantalla en blanco y el ruido de la calle recordándome que, pese a todo, soy parte de ese mundo que ni me comprende ni me deja de comprender. Y es que comprender algo por completo quizas sea robarle la magia para siempre.

 

Detrás de todo eso que me callo por miedo a parecer demasiado impulsiva, estoy yo y mi escasa capacidad para disimular. Puedo silenciar mi voz pero jamás conseguiría apagar mis emociones, censurar mis actos o mi absurda manera de no saber estar estando. Y, sin más remedio, solo me queda aceptarme y arriesgar en cada suspiro el alma... y pensar que el tiempo no es más que la hora que señala mi reloj, la fecha que apunta el calendario o cualquier entidad contable que nos ubique entre segundos y años. Aunque, dentro de mí, siga pensando que el mejor tiempo es el que señalan los momentos y las sensaciones, que los relojes deberían medir el cariño y que cambiaría cualquier día por un beso tuyo. Porque no, no se puede ser realista y soñadora a la vez. Tienes que decantarte por una de las dos vertientes, tienes que elegir... y solo permitirte a veces, cuando nadie te ve, abrir la cajita que guardas en el fondo de tu corazón, esa que llenas con las palabras mágicas y la fantasía que nadie podría entender. Y es así, a solas y a oscuras, como empiezas a ser para dejar de estar... y las lágrimas no tienen porque implicar llanto ni las sonrisas felicidad. En ese mundo paralelo, tus normas son las únicas válidas. Y, para colmo, casi nunca existen normas.

 

Solo nos merecemos lo que estamos dispuestos a conservar, lo que cuidaremos con tanto aprecio que, si un día se rompiera, nuestra alma se partiría en tantos pedazos que, inevitablemente, terminariamos por olvidarnos de recoger alguno... porque resulta que, cuando pierdes algo que realmente amabas, algo que realmente merecías, un trocito de tu alma se aleja para siempre de ti. Por eso es más fácil acumular basura en el corazón, porque no duele y parece mejor que tenerlo vacío. Existe una extraña tendencia que nos impulsa a ocupar cualquier ausencia visible. Pero claro, siempre se olvida que no todo lo que existe se ve...y de tanto aparentar, terminamos por dejar en blanco los espacios más importantes. Nos perdemos entre tanto adorno superflúo y, cuando queremos reaccionar, solo quedan un leve recuerdo de lo que un día fue relevante... pero ya no somos capaces de ser. Es demasiado tarde.

 

Rose Kennedy dijo en una ocasión: “Dicen que el tiempo cura las heridas, no estoy de acuerdo, las heridas perduran. Con el tiempo la mente, para proteger su cordura, las cubre con cicatrices y el dolor se atenúa, pero nunca desaparecen”.

Y ahora, enséñame...

Dime que no me quieres. Dime que todo fue un error, un descuido... que no debió suceder. Háblame de ti y de mí sin pronunciar el pronombre nosotros. Arrójame los deshechos de tus pensamientos como si fuesen puñales. Recuérdame que no quisiste, que no debías... Elabora teorías absurdas sobre ideas que yo nunca tuve, sobre palabras que nunca pronuncié... piensa por mí, apodérate de mi mente. Haz que deje de ser un nada obligado para convertirme en un todo olvidado. Puedes ser tan indiferente como sepas, tan distante como puedas permitirte ser... que yo no diré nada. Te miraré hundirte en tu rutina diaria, esquivarme con disimulo y mirarme con resignación. Esperando, analizando atentamente cada uno de tus pasos... para alejarte de mí. Y, cuando todo termine, te diré:

 

- Ahora enséñame a aceptar que quererme solo fue un descuido.


(Escuchando a Ricardo Arjona: "Me enseñaste")

Te dejaré un puñado de canciones...y los besos también

Pese a recordar con precisión cada fecha, cada segundo, cada instante... me encuentro incapaz de precisar el tiempo que he pasado enamorada de ti. Supongo que, en cierto modo, yo te quise mucho antes de conocerte. Tú siempre fuiste tu porque mi mente te había imaginado sin saber si algún día podría descubrirte con una capa de piel que cubriese la perfección que otorgué a tu alma.

He cerrado muchas veces los ojos, jurándome a mi misma no encontrarte al abrirlos y... siempre has vuelto a aparecer. Tu sonrisa, tu mirada, tu voz que dibuja poesía en mis oídos... de mil formas diferentes, pero siempre tan especial como aquella primera vez, cuando ni tú no yo teníamos las heridas en nuestra alma que ahora tenemos y nada parecía ser tan imposible. Entonces yo me juré amarte eternamente y, pese a los inconvenientes, cumplí mi juramento... de siglas imposibles con un significado oculto. Tú lo sabes bien.

Las ilusiones se fueron desvaneciendo y pronto me acomodé en esa utopía de mentiras e imposibles que me acolchaba el alma con citas fugaces y mensajes que nunca decían más que el silencio y que aquello siempre le ha pertenecido a otra mujer..

Ahora que todo ha cambiado y yo aún me descubro enlazada a un pasado en el que ya no creo, rescato retazos de aquellas cartas que un día escribi pensando en ser valiente por primera vez en mi vida y borrar una parte de mí que no se sostenía en pie... quiero escribir algo sencillo, tan sencillo como esa alegría que nos inundaba en noches estrelladas con la cautela de lo prohibido... quiero escribir algo hermoso, tan hermoso como aquellas miradas que se escabullían entre canciones a media voz en lugares inverosímiles y escondidos... quiero escribir algo imposible, tan imposible como aquella distancia que nos separaba a tan solo unos milímetros...aquel abismo de sensaciones que arrojaba mis esperanzas y sueños por la ventanilla.

No para decirte que voy a olvidarte, pues sé que nunca lo conseguiré... sé que ni siquiera deseo hacerlo. No para decirte que ya no creo tus palabras a media voz y tus caricias calculadas. No para decirte que no me arrepiento de haber puesto mi mundo en tus manos, de haber construido mi refugio en tus pies... Aún no soy tan fuerte como debería ser. Aprovecho este momento de lucidez que me presta el presente para imaginar un futuro diferente, un futuro sin pasados que impiden respirar, que ahogan y alivian para volver a asfixiarme.

Y que ese "ya no quiero saber de ti" no vuelva a encogerse en mi alma para convertirse en un suspiro desesperado que me deja sin habla... que, aunque la vida se me vaya en esas palabras, fue mejor decirnos adiós sin manos, sin palabras, sin miradas... sin saber que es eterno, sin pensar que nunca volveremos a estar, ni a ser, ni a parecer... sin guardar muchos recuerdos, ni esforzarnos por grabar imágenes que serán nostalgia en un futuro.... es mejor no haber perdido mucho tiempo en esto, no haber perdido muchas lágrimas en este intento de ser felices por separado... y quédate las canciones, si quieres... te regalo, también, los besos. Te dejo mi pequeño universo envuelto en papel de regalo, para que nunca olvides del todo que un día estuve, fui y parecí lo que tu bien sabes... que no olvides que, sin corresponderme ese papel, te quise... que el intento valió la pena y que ser especial, a veces, es el mayor de los pecados.

En mis sueños, ser valiente es tu papel...

Mi sueño no termina de resignarse al olvido. Yo sí, yo acepté hace tiempo que quitarle el "im" a un imposible es como quitarle la luz a una planta... terminará por morir.
Mi corazón se resigna. A veces, entre latido y latido, cuela un suspiro para recordarme que sigue pensando en ti. Yo finjo no escucharle y sigo respirando, como si toda mi actividad se redujese a obligar a mis funciones vitales a seguir los ritmos acordados. Pero, obviamente, vivir no es solo respirar... y, aunque respire con el ritmo habitual, mi corazón se está quejando y mi alma, aunque no dice nada, lo sabe.
A veces mi corazón grita tan fuerte que mi alma vibra con el eco de su voz. Entonces todo se vuelve complicado. De repente mi cuerpo se rebela y mi mente empieza a imaginarte, une recuerdos con imágenes irreales y crea historias que nunca podrán ser más que un sueño lleno de imposibles.
Tú no eres tú y yo no soy yo. Somos dos personajes que se atreven a crear una historia juntos. Todo es mucho más sencillo en mi mente, en mis sueños el destino lo controlo yo... Y desaparecen todas esas barreras que ya existían cuando nos conocimos y las que se fueron formando a base de realidades inventadas. Se alejan, también, todas las situaciones que escriben un "im" delante de nuestras posibilidades. Nos dejan a solas, rodeados de todo lo que dijimos que haríamos algún día... y siento una felicidad tan grande como esos rayos de sol que nos iluminan mientras nos besamos...
Una milésima de segundo después y, muy a su pesar, mi corazón recupera repentinamente la actividad cardiaca y mi sueño se desvanece entre las lágrimas que tiemblan en mis ojos. Yo aprieto los labios, fuerzo una sonrisa y me obligo a pensar que se me ha metido una pestaña en el ojo. Saco mi pestaña imaginaria, sostengo un suspiro silencioso, sacudo la cabeza para reordenar mis pensamientos... y sigo respirando.

 

Cuando llega la noche temo que mi sensatez subestime mi deseo de querer volverte a ver... y una vez duerma mi cabeza, tomará el mando el corazón... y soñaré que tu me despiertas, que aún puede sonar el timbre de mi puerta...

 

Antes de conocerte...

A veces me pregunto como era la vida antes de conocerte. Lo sé con certeza, la vida entonces era todo lo que ahora me deja tu ausencia menos ese dolor. Ese quejido silencioso que se cuela en mi almohada todas las noches vacias. Y el aire que entra por la ventana entreabierta del dormitorio susurra tu nombre a mi oído. Como recordándome todos los días que no estás ni llegaste a estar ni estarás.

Yo, antes de ti, era la misma de ahora pero sin haber sentido nunca el tacto de tus manos sobre mi piel. Mis manos eran las mismas que escriben en este instante, pero sin haber rozado tu cuerpo. Eran unas manos inquietas reservando una caricia que solo para ti había nacido.


Mis labios eran como los labios que ahora coronan mi boca pero sin haber probado tus besos. Eran unos labios cansados de guardarte el beso que para tu boca habían inventado.


Mis ojos, casi puedo jurarlo, eran los mismos que en estos momentos observan a las letras bailar sobre el blanco roto de la pantalla, salvo que nunca te habían visto. Eran unos ojos hartos de soñar con tu rostro, pero sin encontrarlo.


Mis oídos, te lo aseguro, eran exactamente como estos que ahora me escuchan teclear, pero sin haberte podido oír nunca. Eran unos oídos desesperados por no escuchar la voz que debía despertarlos (tu voz).


Mi nariz era, por así decirlo, como esta nariz que se vislumbra si me miras de perfil... exceptuando que nunca te había olido. Era una nariz impaciente por oler en los poros de tu piel tu necesidad de poseerme.

Antes de conocerte me preocupaba menos por ti que ahora. Y me daba un poco igual si ibas o venías, si esperabas a hacer la digestión antes de meterte en el agua o si llegabas tarde a casa. Entonces tenía bastante trabajo preocupándome de mí misma, de si aparecerías algún día... de si los sueños realmente podrían cumplirse o de si un número impar podía ser tan feliz como uno par.
Antes de conocerte (obvio) yo no te conocía, aunque te había soñado. No sabía si serías bueno o malo. No sabía si llegarías para quedarte o te marcharías a la primera de cambio. Simplemente, lancé una moneda al aire y, sin mirar el resultado, me fié de mi corazón y decidí que apostaba por ti. Y me lancé de lleno al agua sin hacer la digestión primero. Me metí por completo en todo lo que te implica. Aprendí de golpe que lo bueno que traías de la mano era maravilloso y que lo malo me iba a dejar sin lágrimas pronto. Comprendí que era más difícil ser par y primo que impar a secas. Y, poco a poco, te fuiste quedando conmigo... y pasaron pequeñas cosas que nos parecieron enormes. Yo me inventé que el pasado había existido solo para sostener tu ausencia. Y los días amanecían con un poco más de luz si tu me dabas los buenos días.


Antes de conocerte yo era un poco menos yo de lo que soy ahora. Era todo lo que ahora tengo pero sin ti. Era lo que soy (lo que siempre he sido) pero sin lo que tu me aportabas. Era la mitad de un todo que se sabía incompleto.


Y sí, sé que mi mundo sigue en pie ahora que no estas... existió la vida antes de conocerte y no va a desaparecer porque tu te hayas ido... es solo que, cuando vuelvo a saber de ti o te vuelvo a ver o a escuchar tu voz, se desploman los pedazos de mi autosuficiencia y las piernas me tiemblan tanto que parece que castañean.

Rota de nuevo...

Ya no soy. Si hablo en presente, nos quedamos en nada. Puedo hablar en pasado y recordar lo que fuimos. Pensar, solo un segundo... pensar que éramos más cuándo menos podíamos ser. Ahora que la libertad nos envuelve... cerramos los ojos para no verla y seguimos aferrando con fuerza los barrotes de una celda que no nos sostiene.

Ya no quiero ser. Me da miedo, por supuesto. Me da miedo dejar de ser lo único que he llegado a ser en mi vida. Tengo pánico de perderme a mí misma como te perdí a ti, sin darme cuenta. Me quedaré en nada, reducida a cenizas.

Prometí amarte siempre bajo una luna sevillana... y ahora me encuentro ante esta ráfaga de aire helado que me desnuda el alma y me deja tiritando a media noche. Quizás ya no seas tú el mismo que entonces. Puede que yo sea quién haya cambiado... y, en el fondo, aquella que fui sigue amando a aquel que fuiste... aunque ya no los reconozcamos. Hay pasiones que duran toda la vida... aunque sus protagonistas mueran.

No, desde luego... ya no quiero estar. Estar esperando contínuamente una señal, un gesto... un paso que nos acerque. Hay diez centímetros que parecen cien mil kilometros...

Te puedo pedir que empatices, que escuches lo que no digo, que no pienses tanto en las consecuencias... y estaría traicionando la esencia de lo que nos contuvo, del aire que respiramos entonces. Pasariamos a ser un puñado de reproches, unas consecuencias prematuras y un adiós a media tarde, sin palabras ni besos que se revuelvan en nuestros labios. Pasariamos a ser lo que somos, pero con ganas de llorar y tiempo para hacerlo.

Me conoces....sé que me puedes reconocer en estas palabras como en tantas otras... Podrías dibujar mi alma desnuda sin pinceles. Sabes quién soy... sabes como llegué a ser lo que soy. Puedes intuir mis palabras, puedes sentir los matices de mi voz... Puedes olvidarme y, ni aún así, lograrías arrancarme de tu piel. Porque yo soy como tú me hiciste ser.

No quiero ser. Quiero alejarme... irme tan lejos como te he prometido tantas veces. Ya nada es como era, aunque lo haya intentado. Nos hemos distanciado tanto que, sin querer, nos hemos encontrado naufragando en una espiral. Ya no seremos. El destino nunca quiso apostar por nosotros. Ambos sabiamos que, tarde o temprano, la realidad sería evidente... mientras tanto, jugábamos. A enredarnos, a desafiar a la suerte... a ser felices de prestado y no pedir permiso para sonreir juntos.

Ya no seremos. No sé si yo seguiré siendo. Ahora me sostengo a trozos, me reparto en pedazos de sentimientos que no creen en mi, que no me comprenden. Soy un poco más escéptica, un poco más compleja y mucho menos inocente. Ahora ya sé que nada es lo que parece. Me he roto mil veces y he vuelto a pegarme, a coserme a retales. Me siento fuerte tras cada nueva caída... me siento estúpida cuando vuelvo a tropezar. Quizás me retire.. Quizás deje de esperar en tu puerta, con el motor en marcha y las luces de emergencia... esperar a que salgas y nada sea tan difícil como resulta ser al final. Quizás, simplemente, me siente a ver pasar las esperanzas de una en una... desfilando..Quizás siga esperando que suene el timbre de mi puerta y aparezcas con una maleta diciendome que quieres pasar el resto de tu vida conmigo...y cada vez que suene me de un vuelco el corazón para luego comprobar que no eres tu...

O quizas terminaremos por comprender que todo lo que tuvimos fue nada. Que todo lo que tendremos será nada. Que, realmente, solo nos equivocamos... y no supimos rectificar a tiempo. No obstante, gracias. Sin ti, yo nunca hubiera sido...aunque vuelva a estar rota otra vez y todo por una sencilla razon, porque te quiero...