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princesadehielo...

Si tu me dices ven....lo dejo todo...

 

A mitad de camino entre ninguna parte y el olvido, con la cabeza apoyada en la pared y la mirada perdida en el reflejo de su rostro en la ventana. Ella está triste.

Se acuerda de él. A su modo, era perfecto. No la impedía amar y se permitía amarla sin reparos. Ambos sabían que las fronteras no las ponían ellos, ambos sabían que la realidad no era posible para sus besos. De un modo imposible, era mágico. No era real, no, pero la realidad siempre duele... aquello dolía, pero era un dolor agradecido, como si de un sueño se tratase...

En las manos guardaba la sensación de una caricia. Una caricia lícita, reciente... una caricia diferente. Aquella caricia quemaba en sus manos como aceite hirviendo. ¿Un préstamo de la casualidad? Vivir de prestado ya no era suficiente…

Con él sus grandes prohibiciones, su distancia premeditada y asumida. No se pertenecían, pero aceptaban de mutuo acuerdo olvidarlo en momentos escogidos con delicadeza. Sin ser lo que deseaba, era cómodo y placentero. Aprendió a no pensar más allá del momento. Comprendió que solo tendría aquellos instantes para poseerle y el futuro no importaba mucho más que nada.

Se cansó. El tiempo abrió sus ojos como si de una palanca se tratase y ella se quedó ciega ante tanta luz. La verdad deslumbraba sus retinas apagadas. Tanto engaño, tanto silencio, tanta oscuridad... ¿qué conservaba? Canciones y recuerdos, tristeza envasada al vacío, lágrimas en tarros de cristal... Él se había esfumado.

Aquella noche su reflejo taciturno en la ventana era un pasado tratando de ser presente y con pánico al futuro. Era un espectro, una ilusión. Tocaba las caricias que sus manos conservaban intactas y sentía que nunca volvería a ser como imaginó que sería algún día. Todo estaba perdido y, quizás, ella nunca sería más de lo que él le había hecho ser.

Hoy los miedos han amanecido conmigo de nuevo. No soy siempre tan valiente como quisiera. No me importa desnudar mi mente para ti, pero eso no es valentía: soy simplemente yo. El tiempo se ha vuelto prescindible, meramente notarial, números aleatorios carentes de significado... Los hechos, los momentos, los deseos van decidiendo... Me da miedo no encontrar un sustantivo que derrame estas sensaciones en papel. Me da miedo no saber qué forma tengo en tu mente, qué piensas, qué sientes... Me da miedo que este miedo irracional e incomprensible me ate de pies y manos a la realidad y no me deje escapar contigo a ese mundo del que tanto hemos hablado...Asi que sólo se puede hacer una cosa: si tú me dices ven....lo dejo todo...

 

 

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