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princesadehielo...

Antes de conocerte...

A veces me pregunto como era la vida antes de conocerte. Lo sé con certeza, la vida entonces era todo lo que ahora me deja tu ausencia menos ese dolor. Ese quejido silencioso que se cuela en mi almohada todas las noches vacias. Y el aire que entra por la ventana entreabierta del dormitorio susurra tu nombre a mi oído. Como recordándome todos los días que no estás ni llegaste a estar ni estarás.

Yo, antes de ti, era la misma de ahora pero sin haber sentido nunca el tacto de tus manos sobre mi piel. Mis manos eran las mismas que escriben en este instante, pero sin haber rozado tu cuerpo. Eran unas manos inquietas reservando una caricia que solo para ti había nacido.


Mis labios eran como los labios que ahora coronan mi boca pero sin haber probado tus besos. Eran unos labios cansados de guardarte el beso que para tu boca habían inventado.


Mis ojos, casi puedo jurarlo, eran los mismos que en estos momentos observan a las letras bailar sobre el blanco roto de la pantalla, salvo que nunca te habían visto. Eran unos ojos hartos de soñar con tu rostro, pero sin encontrarlo.


Mis oídos, te lo aseguro, eran exactamente como estos que ahora me escuchan teclear, pero sin haberte podido oír nunca. Eran unos oídos desesperados por no escuchar la voz que debía despertarlos (tu voz).


Mi nariz era, por así decirlo, como esta nariz que se vislumbra si me miras de perfil... exceptuando que nunca te había olido. Era una nariz impaciente por oler en los poros de tu piel tu necesidad de poseerme.

Antes de conocerte me preocupaba menos por ti que ahora. Y me daba un poco igual si ibas o venías, si esperabas a hacer la digestión antes de meterte en el agua o si llegabas tarde a casa. Entonces tenía bastante trabajo preocupándome de mí misma, de si aparecerías algún día... de si los sueños realmente podrían cumplirse o de si un número impar podía ser tan feliz como uno par.
Antes de conocerte (obvio) yo no te conocía, aunque te había soñado. No sabía si serías bueno o malo. No sabía si llegarías para quedarte o te marcharías a la primera de cambio. Simplemente, lancé una moneda al aire y, sin mirar el resultado, me fié de mi corazón y decidí que apostaba por ti. Y me lancé de lleno al agua sin hacer la digestión primero. Me metí por completo en todo lo que te implica. Aprendí de golpe que lo bueno que traías de la mano era maravilloso y que lo malo me iba a dejar sin lágrimas pronto. Comprendí que era más difícil ser par y primo que impar a secas. Y, poco a poco, te fuiste quedando conmigo... y pasaron pequeñas cosas que nos parecieron enormes. Yo me inventé que el pasado había existido solo para sostener tu ausencia. Y los días amanecían con un poco más de luz si tu me dabas los buenos días.


Antes de conocerte yo era un poco menos yo de lo que soy ahora. Era todo lo que ahora tengo pero sin ti. Era lo que soy (lo que siempre he sido) pero sin lo que tu me aportabas. Era la mitad de un todo que se sabía incompleto.


Y sí, sé que mi mundo sigue en pie ahora que no estas... existió la vida antes de conocerte y no va a desaparecer porque tu te hayas ido... es solo que, cuando vuelvo a saber de ti o te vuelvo a ver o a escuchar tu voz, se desploman los pedazos de mi autosuficiencia y las piernas me tiemblan tanto que parece que castañean.

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