En mis sueños, ser valiente es tu papel...
Mi sueño no termina de resignarse al olvido. Yo sí, yo acepté hace tiempo que quitarle el "im" a un imposible es como quitarle la luz a una planta... terminará por morir.
Mi corazón se resigna. A veces, entre latido y latido, cuela un suspiro para recordarme que sigue pensando en ti. Yo finjo no escucharle y sigo respirando, como si toda mi actividad se redujese a obligar a mis funciones vitales a seguir los ritmos acordados. Pero, obviamente, vivir no es solo respirar... y, aunque respire con el ritmo habitual, mi corazón se está quejando y mi alma, aunque no dice nada, lo sabe.
A veces mi corazón grita tan fuerte que mi alma vibra con el eco de su voz. Entonces todo se vuelve complicado. De repente mi cuerpo se rebela y mi mente empieza a imaginarte, une recuerdos con imágenes irreales y crea historias que nunca podrán ser más que un sueño lleno de imposibles.
Tú no eres tú y yo no soy yo. Somos dos personajes que se atreven a crear una historia juntos. Todo es mucho más sencillo en mi mente, en mis sueños el destino lo controlo yo... Y desaparecen todas esas barreras que ya existían cuando nos conocimos y las que se fueron formando a base de realidades inventadas. Se alejan, también, todas las situaciones que escriben un "im" delante de nuestras posibilidades. Nos dejan a solas, rodeados de todo lo que dijimos que haríamos algún día... y siento una felicidad tan grande como esos rayos de sol que nos iluminan mientras nos besamos...
Una milésima de segundo después y, muy a su pesar, mi corazón recupera repentinamente la actividad cardiaca y mi sueño se desvanece entre las lágrimas que tiemblan en mis ojos. Yo aprieto los labios, fuerzo una sonrisa y me obligo a pensar que se me ha metido una pestaña en el ojo. Saco mi pestaña imaginaria, sostengo un suspiro silencioso, sacudo la cabeza para reordenar mis pensamientos... y sigo respirando.
Cuando llega la noche temo que mi sensatez subestime mi deseo de querer volverte a ver... y una vez duerma mi cabeza, tomará el mando el corazón... y soñaré que tu me despiertas, que aún puede sonar el timbre de mi puerta...
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