Y ahora, enséñame...
Dime que no me quieres. Dime que todo fue un error, un descuido... que no debió suceder. Háblame de ti y de mí sin pronunciar el pronombre nosotros. Arrójame los deshechos de tus pensamientos como si fuesen puñales. Recuérdame que no quisiste, que no debías... Elabora teorías absurdas sobre ideas que yo nunca tuve, sobre palabras que nunca pronuncié... piensa por mí, apodérate de mi mente. Haz que deje de ser un nada obligado para convertirme en un todo olvidado. Puedes ser tan indiferente como sepas, tan distante como puedas permitirte ser... que yo no diré nada. Te miraré hundirte en tu rutina diaria, esquivarme con disimulo y mirarme con resignación. Esperando, analizando atentamente cada uno de tus pasos... para alejarte de mí. Y, cuando todo termine, te diré:
- Ahora enséñame a aceptar que quererme solo fue un descuido.
(Escuchando a Ricardo Arjona: "Me enseñaste")
2 comentarios
princesadehielo -
No quiero acallar voces.No quiero tener razon, soy consciente de que es un lamento de pasion, porque ahora soy consciente de que nada fue real...
Anónimo -
Acallar voces no es sinónimo de razón, si no lamento de pasión. Quiero hablar, quiero... quiero tanto...