Si fuera una línea recta...
Si fuera una línea recta, tus besos se esconderían en cada una de mis esquinas. Rezagados e indefensos, dejarían mi piel temblando ante sus caricias insolentes. Nos perderíamos en la oscuridad, tú y yo. Mis líneas rectas envolverían tu cuerpo en celofán transparente, te anudaría fuerte con un lazo y perdería en ti mis formas. Me encerraría, encogida y silenciosa, en el último rincón de tu espalda, protegida por el relieve de tu cuerpo. Y mi sombra se pasearía con la tuya bajo la luz de la luna. Con un puñado de estrellas en cada mano, escribiríamos en el cielo el estribillo hortera de cualquier canción de amor. Como si hoy no fuese hoy, como si el tiempo nunca hubiera pasado y fuésemos dos principios que no saben que, a veces, los nudos ahogan. Como dos extraños que, de repente, comprenden qué hace que la vida valga la pena.
Yo sería escurridiza e inaccesible, me escaparía de tus manos temblorosas con la rigidez de mi línea. Te haría girar, girar, girar... y tambalearte. Hasta tumbarte en el suelo para poder enredarme en ti, yacer a tu lado y escuchar tu respiración cansada recuperar el aliento. Tu corazón agitado marca cada uno de mis latidos. Y yo sería lo que tu quisieras que fuese. Me dejaría ir por ti. Por ti, también, volvería.
Podríamos no ser nada, serlo todo y reinventarnos. Perder el argumento y quedarnos con los efectos visuales. El sonido, la imagen, en color o en blanco y negro. Desaparecer y perdernos para siempre. Podría huir contigo, escabullirme por cualquier agujero de la realidad. Escribir una nueva hoja en blanco, cambiarme por completo, seguir siendo yo, buscar un sitio mejor para ambos...
Si fuera una línea recta, dejaría mis curvas dobladas sobre tus brazos. Prescindiría de mí, del aire, del suelo que me sostiene, de la realidad... y me perdería en cualquier eje de coordenadas, con mis extremos apuntando al infinito. Y sabes que volvería a enredarme sobre mi ombligo para tumbarme a tu lado. Haría de la vida un sueño, haría de los sueños realidad y de la realidad deseo. Y cogería mis curvas de tus brazos para vestirme de nuevo. Y sería yo, tal como me conoces. Y todo parecería igual pero en el fondo, siempre sabría que algo había cambiado.
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