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princesadehielo...

Te lo doy todo...hasta mis suspiros

No me hace falta cerrar los ojos para imaginar que estás a mi lado.

Estuve mucho tiempo escribiendo sobre cosas tristes, ya ves... No comprendí hasta hace poco que, en realidad, la vida son solo esos pequeños detalles que te hacen sonreír cada día. Rescato de mi memoria una mirada o, quizás, una proposición imposible para viajar al fin del mundo sin billete de vuelta. Recupero de mi reciente pasado una noche en una terraza tomando un vino blanco o conversaciones a través de la red. Comprendo que cualquier mirada, cualquier gesto, cualquier caricia amiga vale hoy más que todo el dolor y todo el llanto que hayan podido acumular mis retinas a base de errores y equivocaciones que, desde mi perspectiva actual, parecen más lecciones mal explicadas que vivencias.

A la vida hay que ponerle ganas... tiempo, dedicación, enfásis, esfuerzo, sonrisas, ánimo y buenas intenciones. Lo demás sale solo. Luego estás tú y todo lo que siento al escucharte. Tengo muchas otras cosas. Por primera vez en mucho tiempo me siento parte de algo y doy pasos más firmes, camino con la cabeza alzada y la espalda recta. Ahora soy un cúmulo de primeras veces enredado en la idea de vivir sin mayor miedo que perderte o, quizás, que me pierdas a mi. Porque yo no conozco nada que dure siempre y, si te digo la verdad, prefiero pensar que más que perderse, los sentimientos evolucionan y pasan de esa pasion enamorada a una confianza cariñosa, a enroscarme entre tus piernas entre sábanas arrugadas y besos que se expanden por cada rincón de dos cuerpos desnudos que juegan a enredarse y convertirse cualquier tarde de lluvia... y pensar que, antes, mirar unos ojos que entregaban sus sentimientos sobre una bandeja verde era tintar mis mejillas de su color preferido. Y, sin embargo, escúchame... aún me late el corazón. Golpea fuerte mi pecho cada vez que veo una línea tuya, que te leo, que se de ti... Y es que admitir que quieres a alguien nunca es fácil. Aunque parezca que va a estallarte en el alma ese pequeño secreto. Aunque siempre hayas creido que nunca pronunciarias esas dos palabras con plena convicción de que sí, de que esta es la buena y de que realmente merece la pena quitarse toda la ropa que cubre los sentimientos con mentiras, secretos y apariencias. Yo solo soy lo que tú ves en mí aquí y ahora, yo solo soy esa mitad que te abraza en medio de un suspiro. Y no, no espero nada.... pero serás para mí todo lo que busco. No tengo expectativas, no tengo listones ni barreras, cuando pienso en ti ni siquiera tengo máscaras o intenciones de ocultarme. Solo soy, solo siento, solo disfruto de cada segundo como si fuese el primero... nunca el último.

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